La ley contra el terrorismo yihadista impulsada por PP y PSOE convierte en terrorista la resistencia, la disidencia y la movilización.

Por | Izquierda Unida

El diputado y portavoz de Justicia de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha denunciado en el Pleno del Congreso que la ley contra el terrorismo yihadista impulsada por PP y PSOE “pone encima de la mesa el carácter terrorista de la resistencia, la disidencia y la movilización”.

Llamazares mostró durante su intervención el firme rechazo de su grupo al conjunto de esta norma y a las enmiendas parciales procedentes del Senado debatidas antes de la aprobación definitiva de la proposición de ley que modifica el Código Penal en materia de delitos de terrorismo.

El parlamentario de IU acusó al Gobierno de Mariano Rajoy de culminar “un día negro para la democracia, los derechos civiles y las libertades públicas”, valoración con la que también incluía la referencia a la aprobación también hoy de la denominada ‘ley mordaza’ y de la reforma de lo que pasa a ser un “Código Penal grillete”.
Valoró que la ley contra el terrorismo yihadista forma parte de lo que supone una “legislación de excepción”. Abundó en que es innecesaria, ya que España ha sufrido graves atentados yihadistas -como el perpetrado el 11 de marzo de 2004- y se ha sabido responder a ello. Además, insistió en que a día de hoy los jueces y fiscales de nuestro país disponen ya de los medios necesarios para detener a ‘lobos solitarios’ y contribuir a desarticular células terroristas.
El portavoz de Justicia de IU expuso que esta ley “no da nada a los jueces, ni a los fiscales, ni a los policías para luchar contra el terrorismo. Le da al Partido Popular una medida de ‘populismo penal’, que sustituye la inseguridad social de los ciudadanos ante la crisis”.
Avisó de que nos encontramos ante una “ley simbólica que pretende sustituir la seguridad social por la seguridad penal”. Explicó también que “es una ley inocua para los verdaderos terroristas, pero que pone en marcha el paroxismo penal para los no terroristas”.
Llamazares destacó que “lo más grave de esta ley, aparte de la llamada prisión permanente revisable, que es un eufemismo de la cadena perpetua, es la definición de terrorismo”. En esta línea, criticó con dureza que “cuando se considera terrorismo alterar la paz social, forzar u obligar al poder público a hacer o dejar de hacer una determinada cuestión, se está poniendo encima de la mesa el carácter terrorista de la resistencia, de la disidencia o de la movilización”. Puso como ejemplo lo que puede ocurrir con protestas parecidas a las que tuvieron lugar en el barrio de Gamonal (Burgos), los ‘escraches’ y otro tipo de movilizaciones desarrolladas durante esta legislatura.
Reprochó al Ejecutivo de Rajoy que intente “atajar estas movilizaciones no a través de la cohesión social o la reinserción en el ámbito penal, sino a través de la represión”. Sobre las enmiendas procedentes de la Cámara Alta, señaló que la ley viene del Senado “pasando del paroxismo a la paranoia”
Gaspar Llamazares resumió su análisis avisando de que esta reforma “pretende legitimar la cadena perpetua, que es la fórmula civilizada de la pena de muerte”. A su vez, criticó que con este texto legal y los eufemismos introducidos deliberadamente en su redacción, la norma resultante “no se reblandece, sino que se endurece con una cadena perpetua interminable contraria a la Constitución”.
Del mismo modo, censuró la “deriva autoritaria” del Ejecutivo del PP “que no podrá sanar los recortes sociales”, porque “a la sociedad se la consigue convencer mediante el diálogo y el consenso, no mediante el dominio y la represión”.

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