Entrevista a Gaspar LLamazares en El Español

Gaspar Llamazares es un veterano de la política que afirma tener cuerda para rato. En estos tiempos tan confusos como cambiantes, ha auspiciado la plataforma (y ya partido) Actúa junto a Baltasar Garzón para reivindicar una izquierda que no renuncie a sus banderas pero que por encima de todo tenga voluntad de entendimiento para desalojar a la derecha del poder.

En esta conversación con EL ESPAÑOL acerca de los principales problemas del país, habla sin circunloquios ni excusas. Porque es uno de esos "asturianos de braveza", que diría el poeta. El ex coordinador general de Izquierda Unida denuncia que ahora mismo la política española está ayuna de liderazgos y sobrada de gestualidad y marketing. "Parece que no hay partidos políticos ni ideas, hay personajes políticos y rictus". Él aspira a cambiar las cosas. Y, si otros partidos no llenan los vacíos existentes, "Actúa tendrá que actuar".


¿Cuál diría que es hoy, por encima de cualquier otro, el principal problema de España?

Bueno, el lugar común sería hablar de la crisis territorial y de Cataluña. Ese no es el problema de fondo. Está utilizado como un problema más emergente, pero en realidad es la crisis social. Estamos en el nivel de renta equivalente al de la Unión Europea pero nuestro nivel de igualdad está muy por debajo de la media de la UE.


Más sexo oral y anal: así han evolucionado las relaciones en los últimos 20 añosMás sexo oral y anal: así han evolucionado las relaciones en los últimos 20 añosJ. A. GómezEn la década de lo 90 sólo uno de cada 10 hombres y mujeres llevaban a cabo este tipo de prácticas con sus parejas.
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O sea, la cuestión social derivada de la económica.

Derivada o diría que agravada por la económica. La crisis social tiene que ver con nuestro propio modelo de economía desigual, muy injusta, que enlaza con el franquismo pero también con las prioridades que se han tenido en la época democrática. En relación a la renta tenemos un bajo nivel de igualdad y eso tiene que ver, por una parte, con nuestro sistema fiscal, que sigue descansando en las clases medias y no en las más altas, y con un débil sistema de bienestar, que en la crisis se ha convertido en un sistema de malestar.

¿Actúa va a intentar convencer a la gente de que esta crisis social es más relevante que la territorial?

La gente lo sabe. Pero lo que le inquieta ahora, la inseguridad que le llega por el debate público y los medios de comunicación es la crisis más emergente, que es la territorial. Pero la gente sabe que el problema de fondo de las familias y de los ciudadanos es el desempleo, la precariedad, la desigualdad.

¿Qué van a hacer para cambiar las cosas en Cataluña?

Si uno llega a la conclusión de que el problema de Cataluña no es únicamente un choque de identidades, que lo es, sino que en el trasfondo hay una gran situación de malestar con la desigualdad social y de malestar con la política, uno puede actuar desde fuera de Cataluña para despejar los problemas. Reducir el trasfondo de malestar y de deslegitimación de la política sirve para abrir también para dialogar a los que somos diferentes.

El mejor sistema, el que mejor responde a la crisis social y a la de las identidades, porque no niega la identidad catalana ni tampoco la española, es sin duda un federalismo solidario o cooperativo. Con una vía centralista no lo hemos logrado y una vía independentista es reducir la riqueza de España y Cataluña por la vía de la ruptura.

¿El Estado Federal, el confederal o un estado autonómico mejorado parecen soluciones a lo que está pasando en Cataluña? ¿Cuál prefiere?

El confederalismo es la primera etapa hacia la independencia, porque supone aceptar la incapacidad de vivir juntos para vivir primero en un adosado y luego de manera independiente. La opción clara es el federalismo, porque reconoce la pluralidad social y nacional, también la lingüistica, pero por otra parte tiene una voluntad muy clara de solidaridad y justicia social. Si tenemos en cuenta que el problema de Cataluña no es solo de identidad, el federalismo responde mejor porque también acerca la política a los ciudadanos.

"La opción clara es el federalismo, porque reconoce la pluralidad social y nacional, también la lingüistica, pero por otra parte tiene una voluntad muy clara de solidaridad y justicia social"
¿Qué siente cuando ve a formaciones de izquierda, que a priori es internacionalista, defendiendo el derecho de autodeterminacón?

Yo defiendo el internacionalismo y por eso defiendo el derecho de autodeterminación de los pueblos oprimidos. Del pueblo palestino o el saharui. Cataluña no es un pueblo oprimido, forma parte de una democracia y no está siendo vulnerada en sus derechos humanos más de lo que se vulneran en el resto del estado con empleos precarios o recortes sociales. La solución de los problemas de Cataluña no está en la independencia, está en la convivencia.

¿Qué cree que pasará en Cataluña tras las elecciones del 21-D?

Creo que hay un punto de inflexión provocado por la declaración unilateral de independencia y por otra medida desafortunada como es la aplicación del 155. Habrá una correlación de fuerzas probablemente muy parecida a la que nos ha traído hasta aquí. A partir de ese momento será necesario acentuar las vías que no se han usado hasta ahora, no la judicial o la policial, que no son la salida, sino la vía política, la negociación, el diálogo y la convivencia.

Es la mejor salida junto con la política social y la recuperación de la dignidad de la política. Me hace mucha gracia cuando veo que se dice que la independencia de Cataluña será también la solución de la corrupción. ¿De cuál? ¿De la de Cataluña o de la de España? En definitiva, hay que dar una respuesta que tiene que ver con la lucha de la corrupción en un régimen democrático.

Hay un conglomerado político que se ha dado en llamar “bloque del cambio”, liderado por Podemos, que habla del referéndum pactado como solución. ¿Qué opina usted?

Puede ser una parte de la alternativa, pero hay que tener en cuenta que la Constitución Española no permite esa vía ahora, porque permite un referéndum consultivo pero no sobre materias que afectan a los títulos fundamentales, como es el de la integridad del estado. Habrá que combinar una reforma de la Constitución, un pacto en relación al futuro de Cataluña y una participación de los catalanes en una consulta y por otro lado tendrá que haber un referéndum del conjunto del pueblo español.

Puede parecer muy complejo, pero así se reforman las constituciones. No se reforman porque yo me levante un día diciendo que tiene que haber una ley de suspensión y un referéndum; eso ha sido una huida hacia adelante que no ha solucionado los problemas, sino que los ha enconado.


En Cataluña casi se ha rozado el enfrentamiento civil en las calles. ¿Por qué el relato nacionalista se ha impuesto allí estos años? ¿Es cuestión de educación?

Porque España ha tenido un mal relato, por eso le ha ido tan bien al independentismo. El relato de España es el de la corrupción, la crisis económica, los recortes, la pérdida de credibilidad de la política, la impotencia para cambiar el gobierno del PP… Son muchas frustraciones.

"Al independentismo le ha ido muy bien en Cataluña porque España ha tenido un relato muy malo"
¿Y quién es el culpable de tanta frustración?

Por un lado, la izquierda existente, que ha podido tener un relato alternativo y no lo ha conseguido, sobre todo aquella izquierda que se presentó como solución a los problemas y, por otro lado, el conjunto de la ciudadanía, porque no hemos sabido cambiar nuestro voto suficientemente para dar una alternativa. El mal relato de España, con torpeza y sobreactuación, ha permitido a los nacionalistas un relato en negro que parece de la España oscura, de la peor España, de la España negra y casposa.

El relato de la España que nos roba, que nos oprime, que está dispuesta a utilizar el Ejército...es un relato exagerado, pero que tiene su base en algunos errores del Gobierno como la actuación policial del 1 de octubre o la detención de los dirigentes nacionalistas. En realidad, es una deformación del relato de España.

Hablaba usted del federalismo, ¿para cuántas cosas más abriría el melón de la reforma constitucional?

La cuestión territorial es importante, pero habría que abrirlo a la cuestión social. Por ejemplo, para incorporar los derechos sociales al núcleo duro de la Constitución. Hemos visto cómo se burlan el derecho a la vivienda o al trabajo, y por ello sería necesario reforzarlos. Y, por otra parte, habría que incorporar derechos civiles y políticos a la Constitución.

No bastaría únicamente con reformar el hecho territorial. Nuestros problemas son también el social y el político. Por ejemplo, la división de poderes debería ser efectiva o el sistema electoral debería ser proporcional y representativo. Merece la pena reformarla a fondo, no solo con cambios cosméticos.

Pero para ese tipo de reformas hacen falta consensos. Y no parece que la política española esté ahora en ese punto, sino que parece que hay más tensión y enfrentamiento que nunca.

Cada uno debe poner encima de la mesa qué quiere hacer y luego ponerse de acuerdo con otros que probablemente recorten tus aspiraciones, como pasó en el 78. Eso es lo que tiene una Constitución, que es una ley de leyes. Nuestras prioridades son la social, la territorial y la de la regeneración.

¿Y no reabriría usted el debate entre monarquía y república como forma del estado?

Inicialmente los republicanos lo vamos a plantear. Seguramente vamos a tener el veto de otros que consideren que la monarquía es indiscutible. Nosotros creemos que no es así.

La izquierda siempre ha estado muy dividida.

Y la derecha también.

¿Usted ve posible en el futuro, en elecciones municipales, autonómicas o generales, algún tipo de acuerdo con Podemos o Izquierda Unida?

 

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