Lealtad, honestidad y diálogo.

Por | Montserrar Muñoz, Teresa Aranguren y Eva Jiménez.

Actúa nace en abril. Es una plataforma, un lugar de encuentro, diálogo, reflexión e intervención política.

Lleva algunos meses más fraguándose. Se presenta en Madrid, aparece en los medios, se conceden entrevistas, se presenta también en Valladolid… y llega el verano. Y Actúa, que sigue su trabajo tranquilo, pero sin pausa, salta a la palestra de nuevo en agosto porque aparece la marca en el registro de partidos del Ministerio de Interior. Las explicaciones se han dado, su registro es preventivo e instrumental. Pero las opiniones se multiplican, para todos los gustos. Algunas, sin gusto alguno, llenas de insidia, insulto y acusaciones injustas cargadas de intencionalidad.

 

Parece que hemos perdido la capacidad de la escucha activa, más allá de las palabras y de la pasión que desprendan. Cosa de los tiempos que vivimos, debe ser. Por eso la gente buena e inteligente hemos de recuperar ese ejercicio de inocencia. Y como así somos en Izquierda Abierta (IzAb), donde nuestro portavoz ha sido diana de los peores ataques, así lo haremos.

Vamos a pensar que en la dirección federal de Izquierda Unida no se nos odia, que solo reaccionan con pasión ante lo que consideran el comportamiento erróneo de un compañero que antes que ellos también fue dirección. Vamos a pensar que lo que les preocupa es creer que nuestra acción divide la izquierda y los insultos y menosprecios no lo son tanto hacia nuestra capacidad de medir y nuestra honradez, como una reacción propia del miedo.

Nosotros no ignoramos ni despreciamos los riesgos. Los enfrentamos. Somos gente que solo pretende luchar y no ser la salvadora de nadie. Por eso creemos importante explicar cuál es nuestro objetivo, el objetivo de Actúa, la plataforma en la que participa Izquierda Abierta, y que estos días ha quedado difuminado entre juicios sumarísimos de honestidad y lealtad especialmente dirigidos a nuestro portavoz, Gaspar Llamazares.

Claro que en IzAb también existen dudas, de unos más que de otros. Tenemos compañeros que piensan con vértigo en la cantidad de partidos de izquierdas registrados en el Ministerio del Interior, que se corresponden casi con el número de militantes de izquierdas, y que tienen muchos recelos. Otros, sin embargo, convencidísimos de que la variedad refleja la pluralidad que es imprescindible en la izquierda. Sabemos de mucha gente que ha decidido que es mejor quedarse en casa y dejar que lo que hay en la izquierda haga lo que pueda. Y otra gente que ha apostado por seguir en la pelea de reivindicar lo común y la justicia para todos.

División o suma son opiniones diferentes, lícitas ambas, ante la incertidumbre de eventos futuribles. ¿Qué hará el electorado de izquierdas? ¿Se mantendrá constante y se dividirá ante un aumento de partidos concurrentes o se ampliará multiplicando la representación de la izquierda ante el electorado? Nosotros trabajamos en Actúa para tender puentes, para hallar mínimos comunes que nos permitan avanzar. Eso nos ha llevado, desde que en abril se presentase a los medios, a ir hablando con unas y otros. Un trabajo que ya hacíamos y mantenemos desde la propia IzAb. El registro de la marca se ha cruzado en el mes estival más perezoso y la reunión con Pedro Sánchez –también hábilmente utilizada como arma arrojadiza– no tuvo más chicha que la de un café entre exdiputados que se tienen aprecio. Café que, por cierto, se produjo antes de la inscripción de Actúa, sin la información ni las cámaras que tanto preocupan a algunos.

¿Por qué estamos en Actúa? Para llegar a otra gente, la cansada, la hastiada y desesperanzada, la que lee y escucha desde el respeto (también en agosto) porque está a punto de descolgarse y no quiere. Entrar una vez más en peleas internas no les va a animar.

Estimado coordinador general de IU, sabemos que te preocupa la unión de la izquierda. También nos preocupa a nosotros. Pero esto no tiene que ver con lealtad a Izquierda Unida. Va de gente cansada y hastiada. Gente que entró en política y se retiró asustada. Gente que llevaba mucho tiempo y se marchó o la hicieron marchar cansada de inquinas, ausencia de fraternidad y de que en la izquierda el concurso de egos no tuviera solución y siempre se primase frente al concurso de propuestas de mínimos comunes. No es deslealtad, es honestidad la razón de ser de IzAb y es honestidad lo que nos ha llevado a participar en Actúa: un espacio de ideas, de gentes y organizaciones que, como nosotros, hace tiempo que trabajan con análisis parecidos de la situación. Y será cuando estemos todos los que debemos estar, que decidamos si es pertinente y útil usar la marca del partido o es mejor dejarla encerrada en el armario de agosto del que salió.

Las acusaciones de deshonestidad que hemos escuchado estos días esconden la clara intencionalidad de señalar al enemigo con la marca de Caín. Sólo hacía falta añadir el estigma de la traición con el enemigo socialista en base a la noticia intrascendente de un café informal. Así, aunque la inscripción de Actúa, además de proteger la marca, debería haber sido saludada por la izquierda como la incorporación de nuevos activos a la política. Por el contrario, se ha obtenido desconfianza y rechazo. Lo malo es que el juicio de intenciones y el estigma pretendidos se basan en datos falsos. Eso sí, convenientemente manipulados para dar la apariencia de veracidad.

La honestidad, según remite el diccionario de la lengua, está vinculada a las buenas costumbres y los principios morales.

El núcleo de las acusaciones lanzadas contra nuestro portavoz radica en un juicio de intenciones según el cual las diferencias y críticas que explícitamente ha realizado al proceso de confluencia con Podemos serían simplemente la antesala de su supuestamente proyectado abandono de IU. Juicio de intenciones que resulta muy conveniente para obviar el hecho de que en el camino de esa confluencia se haya diluido toda una cultura política y abandonado a una parte importante de sus activos y votantes de una izquierda coherente, de pacto y de gobierno: la de Izquierda Unida.

Lo que sí es cierto es que la parte de la militancia de IzAb que también lo es de IU no sabe nada sobre la superación-anulación de la IU de Garzón por otro sujeto político con Podemos. Y mucho menos si competirá electoralmente en las próximas elecciones autonómicas, municipales y europeas. Pero es mejor desviar la atención con especulaciones sobre otros. En la mejor tradición puritana se pretende aplicar a los demás un nivel de honradez, coherencia y compromiso con el proyecto que la dirección no se aplica a sí misma. Aquí es necesario diferenciar la lealtad con un sistema de ideas y una práctica política del seguidismo de una dirección concreta, sobre todo si su línea política se da de bruces con la táctica y estrategia tradicional de IU, al punto de negar su papel en el pacto por la libertad, la transición política y durante buena parte de la democracia. Una política para ser la izquierda de la izquierda de Podemos, que además es un imposible.

Se nos acusa también a IzAb y en especial a nuestro portavoz de ir a nuestra bola en los medios de comunicación. Toda una muestra de exclusivismo e intolerancia con la pluralidad interna. No basta con reducir la presencia institucional de los diferentes a la mínima expresión, sino que hay que acallar su voz, como hemos visto recientemente en el caso de Podemos e Íñigo Errejón.

Vamos a pensar que reacciones como las sufridas en agosto (y que no son de ahora, que la ofensiva viene de atrás), maleducadas, malintencionadas, apoyadas reiteradamente en el insulto y la falsedad, son fruto de una forma de oír sin escuchar, o de escuchar desde la pasividad de aquel que no quiere mover un ápice su posición. No parece la mejor forma de sumar compañeros de viaje. El enriquecimiento de la izquierda va más allá del mantra de la unidad, cuando resulta que no es tal si cada vez une a menos, o solo a los que son como uno mismo. A los colegas. La colaboración, el diálogo, los acuerdos mínimos, la negociación, la lucha y la generosidad son mucho más importantes. Así lo entendemos desde Izquierda Abierta y desde esa cultura participamos en Actúa, donde nos encontramos con otros a los que en muchos casos no nos parecemos demasiado, pero que comparten con nosotros algunos objetivos e inquietudes.

 

Montserrat Muñoz es portavoz federal de Izquierda Abierta.

Teresa Aranguren es periodista y Eva Jiménez es concejala de Toledo. Ambas pertenecen a la Ejecutiva federal de

Publicado en InfoLibre.es

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