Entrevista a Gaspar LLamazares.

En España los fascismos y movimientos de derechas tienen mala prensa, pero sí es posible que surja un fascismo de causas

Médico, diputado de IU y portavoz de Izquierda Abierta, Gaspar Llamazares (Logroño, 1957), es uno de los políticos con más solera del Parlamento asturiano. Reivindica la herencia plural de la izquierda frente al discurso transversal y reniega de la "fusión fría" entre IU y Podemos. Hablamos sobre el auge de los populismos y su extensión por Europa, sobre el polémico Impuesto de Sucesiones, del que ha pasado a ser su principal valedor, y del acuerdo que facilitó la investidura de Javier Fernández.

Actualmente, vivimos un auge de la extrema derecha en Europa ¿Cree usted que estos partidos están abanderando el descontento social de las políticas austericidas de la Unión Europea?

 

Sí, parece evidente que los partidos de la extrema derecha en Europa están capitalizando un descontento difuso, que no sólo tiene que ver con los efectos económicos del austericidio, sobre todo en capas de la clase media y trabajadora que se han visto marginadas de la globalización.

También está teniendo impacto como consecuencia de la estigmatización de la migración y por la tecnificación la burocratización y el alejamiento de la población por parte de las instituciones políticas, que generan el rechazo de una parte de los ciudadanos. Yo creo que eso está influyendo en la opinión publica y los resultados electorales.

¿Por qué la izquierda no ha sido capaz de liderar ese descontento?

Yo creo que la incapacidad de la izquierda para reaccionar y representar todo ese descontento se debe a un cruce de factores. Por un lado, la representación de la izquierda en relación a aspectos económicos y sociales no es tal en cuanto a Derechos Humanos, y tampoco en cuanto al debate de Europa, que está muy fraccionado en el seno de la izquierda. También porque, sobre todo la izquierda socialdemócrata, se ha visto implicada en buena parte de estas medidas que están en el trasfondo del malestar de amplias capas sociales y que ha provocado una importante crisis del modelo socialdemócrata tradicional. Además, hemos vivido en las ultimas décadas un gobierno socioliberal en las instituciones europeas que se ha hecho cargo de buena parte de las medidas de austeridad, por lo que para los ciudadanos es difícil diferenciar realmente por ese modelo de alternancia por un lado y de coalición por otro, porque ha jugado a todo. Es difícil diferenciar claramente la política de unos y de otros, y eso ha hecho entrar en crisis el discurso tradicional de la izquierda porque se ha visto como un discurso falso, impostado. Y eso no solo ha afectado a la izquierda mayoritaria sino también a las izquierdas alternativas como consecuencia de décadas en las que se ha visto marginada o precedida y que se manifiesta en una debilidad sindical, política y de proyección en los medios de comunicación. En parte porque las formas de identidad ya no son las que eran: el barrio obrero, el periódico o el sindicato.

Y otro aspecto es la simplificación del debate político, que ha tenido lugar como consecuencia de la individualización social. La fractura social ha dado lugar a una individualización de los conflictos, en las empresas o la sociedad civil, de manera que en lugar de un conflicto de clase hay un conflicto de causas, que no tiene representación o una deducción política. En relación a que yo demando lo mío, lo que ha pasado en Asturias con el ISD, y me sumo a una demanda aunque la demanda en definitiva a quien perjudica es a mí.

Actualmente, es frecuente la alusión a los populismos. ¿De qué estamos hablando cuando nos referimos a neofascismo o populismo de derechas?

En general hay una deriva populista generalizada, no circunscrita a los partidos populistas. Y en ese sentido me parece tan populista plantear que el enemigo es tu compañero inmigrante en el trabajo como que, tal y como señala el Partido Popular en España, el problema de la financiación o de la recuperación económica en España, son los impuestos. El populismo es una suerte de narcisismo político que es regalarle el oído al ciudadano que se le promete el paraíso cuando se sabe que no es posible. Y yo creo que esa deriva se ha producido en los últimos tiempos a la vez que no se diferenciaban los proyectos políticos. Mientras por un lado se promocionaba este discurso, por otro se desprestigiaban las instituciones democráticas como órganos que tienen intereses en sí mismos. O se intenta buscar un vínculo directo con el ciudadano al margen de la representación política, vinculo generalmente de carácter cesarista. Existe un populismo que busca los márgenes en la extrema a derecha en torno a la estigmatización de la inmigración, la búsqueda del enemigo externo o la crisis de los instituciones, supranacionales.

¿El populismo sólo es atribuible a la extrema derecha?

En la izquierda hay oscilaciones. Podemos diferenciar una izquierda popular que intenta recuperar los vínculos con los movimientos populares y una izquierda populista que también bebe de elementos como la búsqueda del contacto directo entre la masa y el líder, denostando mecanismos de representación partidista. Hay toda una mezcla abierta a raíz de la crisis de la política y la representación en la cual el populismo es a veces una vía de exploración para buscar un nuevo contrato. Ese populismo se produce en las fuerzas políticas clásicas, como el Decreto de Sanidad del PP que estigmatizaba a los inmigrantes, ya en el 2011. Y otra deriva de partidos que directamente se reclaman del populismo.

Este año es el centenario de la Revolución Rusa ¿Qué queda de las grandes teorías emancipadoras del s. XX? ¿Sigue teniendo vigencia el comunismo en la España del siglo XXI?

Yo diría que hay hornadas renovadas, incluso transformadas profundamente, pero también que las ideas y valores que animaron a la izquierda desde la Ilustración y después las revoluciones del siglo XX siguen estando muy presentes. Porque no creo que la diferencia de clases, ni la explotación, ni la guerra hayan pasado a la historia. Si acaso algo ha venido a incidir en la izquierda y yo creo que han sido dos factores: por un lado una internacionalización desconocida que ha quebrado lazos orgánicos y de solidaridad entre los trabajadores. Y mientras los lazos de los capitalistas se anudan de forma más fuerte, los de los trabajadores se deshilachan. Otro factor muy importante ha sido la automatización y robotización, sobre todo en la vida laboral, y la creación de conciencia subjetiva. En la izquierda, al paradigma habitual de clase que era objetivo, se ha sumado uno subjetivo en el que entra cómo te conceptúas en el proceso productivo.

Y también la división internacional del trabajo y sus consecuencias en los flujos migratorios, que ha sido muy importante en los últimos tiempos, que han cambiado de naturaleza no solo en el volumen sino también en el dramatismo.

Tras la segunda convocatoria electoral del 26J, cada vez parecen más difíciles los acuerdos de oposición al Partido Popular ¿Cree que es posible un acuerdo a la portuguesa en España, en el medio plazo? ¿Cómo puede afectar el resultado de las primarias del PSOE a esa posibilidad?

Creo que el gran problema de España es la decepción que esta cundiendo en sectores que hace muy poco tiempo se ilusionaron con el cambio y que no es sólo consecuencia del resultado objetivo del resultado de las elecciones, sino que también tiene que ver con la impresión de que las fuerzas políticas no se han podido entender en la alternativa al PP ni lo están haciendo en la oposición. Esa sensación existe. No hemos conseguido trasladar las luchas sociales a un cambio político y, frente al continuismo de Rajoy, la oposición sigue mas preocupada por los pulsos internos que por un acuerdo social y político que le hiciese frente al Partido Popular y vaya creando la posibilidad de lo que no fue posible en el pasado sea posible en las próximas elecciones.

La crisis ha creado una nueva situación representativa que significa una mayor pluralismo pero esa nueva representación se ha quedado a las puertas del gobierno y del poder. Y no parece que esa nueva representación tenga una cultura propia capaz de ganar el poder, en el sentido de tener una cultura de dialogo y de pacto, una cultura pluralista. Al mismo tiempo que ha implosionado la representación de la izquierda han aparecido sus problemas tradicionales: el sectarismo, el dogmatismo... Y da la sensación de que no lo hemos superado, a pesar de que uno de los mandatos del 15M era, no solamente nueva política, sino nuevas formas de hacer política.

Los casos de Cassandra, César Strawberry, las peticiones de cárcel para quienes participan en piquetes... ¿Suponen las limitaciones a la libertad de expresión una forma de fascismo de baja intensidad?

Sí, estamos asistiendo a una deriva autoritaria del sistema, a la vez que el mismo sistema impone el malestar o el rechazo y sólo le queda la manipulación o la represión. Actualmente, la comunicación política se sustituye por manipulación política y cuando determinada contestación supera unos margenes se produce una reacción represiva. En España lo hemos visto, previamente o en paralelo, con la utilización de la lucha antiterrorista como una forma de limitación de la libertad de expresión. La lucha antiterrorista que teóricamente se elabora mediante leyes de partido único o de partido objetivo, frente al entorno de ETA o Batasuna, luego se va extendiendo como el efecto de una piedra en un estaque y va a afectando a las libertades de todos. Y creo que en particular, en el derecho de información, de opinión, coinciden en una vía autoritaria y, por otro lado, las leyes de excepción que surgen con la política antiterrorista pero que luego han buscado nuevos enemigos.

Precisamente con esta relación entre libertad de expresión, confusión y fascismos, un tema en el que la posición del PSOE no debería ser muy distinta a la del resto de la izquierda: ¿No está el PSOE demasiado tibio en los debates que hubo últimamente sobre la libertad de expresión y sus límites? ¿Es síntoma de que la humedad antidemocrática está subiendo y llegando más arriba o es por incompetencia de los actuales dirigentes socialistas?

Quienes han formado parte del establishment bipartidista, que no han mostrado grandes diferencias salvo en alguna cosa muy concreta, tienen dificultad para salirse del cuadro. Es la dificultad del PSOE para marcar una posición con respecto al derecho de información o la libertad de expresión en internet, que luego en cierta medida rectifica y vuelven a la posición anterior, y uno no sabe bien a dónde va. Otros tenemos menos dificultad porque nos hemos enfrentado desde el principio. Pero hemos pagado un duro precio por nuestras posiciones contrarias a esa legislación de excepción. Por otra parte, el PSOE ha empezado a tener un cierto margen de movilidad desde la manipulación de la guerra de Irak y, por otra parte, una actitud que se ha sumado a la denuncia social de la Ley Mordaza. Yo creo que es lo que lo lleva a oscilar entre justificación de las medidas restrictivas y, otras veces, el enfrentamiento a ellas.

¿Es posible plantear actualmente una federación de estados en España? ¿Acabaría con las tensiones territoriales? ¿Se sale del actual marco constitucional?

Sí, efectivamente se sale. Uno de los temas que nos vimos obligados a aceptar de la transición fue el modelo de Estado, no solamente la forma de Estado, la monarquía, nos la tragamos, sino también el modelo, digamos, híbrido que nos está trayendo estos dolores de cabeza que tenemos ahora. Yo creo que es evidente que o avanzamos o retrocedemos. O avanzamos hacia un modelo de carácter federal, en el que haya también un componente plurinacional, porque es evidente que en España existen naciones políticas, o retrocedemos hacia un modelo puramente administrativo, en el que se quita el modelo político a las comunidades autónomas y en la mayor parte de los casos son comunidades podemos decir que intervenidas. Desde el punto de vista económico por parte del Ministerio de Economía y sin demasiada autonomía financiera.

El único camino en mi opinión es el camino federal, porque otros, no me parecen deseables. Tenemos una mala memoria y una mala historia de estos procesos identitarios, tanto a nivel interno -no hay más que ver los países del antiguo Telón de Acero, hacia dónde están derivando, en algunos casos hacia la extrema derecha-, como también lo hemos vivido a nivel externo con las guerras. Yo creo que por tanto, deberíamos evitar abrir la Caja de Pandora. En ese sentido creo que el modelo federal es el que mejor conjuga la identidad de los pueblos desde el punto de vista nacional y también la convivencia entre esos pueblos. Estamos abocados a ello y cuanto más lo dilatemos peor, además debe ser uno de los elementos de cualquier proceso constituyente. Yo creo que sí quedaron algunos temas pendientes y algunas rémoras de los poderes fácticos en la transición, el que vemos de forma más sangrante todos los los días es el modelo federal de estado, lo vemos en instituciones como el Senado, el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas… Yo creo que tenemos un estado híbrido que es necesario reformar y en ese sentido un federalismo propio, no quiero asumir mecánicamente ninguno.

El movimiento contra el ISD ha conseguido más de cien mil firmas. ¿A qué se debe semejante apoyo para la supresión de un impuesto que paga menos del 15% de los declarantes?

Actualmente el 4% de la población y dentro de poco el 1%. Es un impuesto residual, sobre todo para los herederos por línea directa y un poco más importante, aparte de para la lotería, para los colaterales. Hay una parte filosófica que que hemos tirado por la borda y que venia acompañándonos desde la Ilustracion, que era que en nuestra sociedad no era importante de quien eras hijo, sino tu esfuerzo, tu calidad humana y profesional. Y eso, que no era verdad, porque lo hemos visto en el estudio al que he hecho referencia sobre Florencia y, que pone en evidencia que la sociedad tradicional, el Antiguo Régimen, nos acompaña mucho mas de lo que pensamos. Y esas ideas ilustradas no dejan de ser a veces una especie de barniz.

Por una parte es fácil hacer una cuestación o una campaña diciendo que se bajen impuesto. Si yo mañana me pongo en la calle diciendo que se bajen las plusvalías de los ayuntamientos aparecen cien mil, o los que sean. Es fácil subirse a una corriente, sobre todo cuando implica poner en cuestión el uso de esos ingresos y al sector público, o poner en cuestión la corrupción, porque lo que ha roto esta crisis es la confianza entre los ciudadanos y la representación política. De manera que cualquier cosa que introduzca la desconfianza va a salir adelante. Por poner otro ejemplo: haces ahora una campaña para que los diputados no tengan salario y, vamos, firman doscientos mil. Es una campaña de firmas fácil, no tengo ninguna duda.

Y por otra parte está el tema de la desigualdad. Piketty hace un análisis en su libro sobre el regreso de la desigualdad del s XIX mediante una polarización muy importante de la renta y una importancia cada vez mayor de la pobreza. Pero hace una reflexión interesante porque plantea que, a diferencia del periodo anterior, donde no había Estado de Bienestar, y que solamente ahorraban unos pocos, el Estado del Bienestar actual permite ahorrar toda la vida. De manera que hay pensionistas que se pueden permitir mantener los ahorros. En ese sentido dice que se ha democratizado el ahorro, que es la reclamación clásica del liberalismo popular. Pero a eso hay que sumar que los hijos de las clases medias ya no tienen seguro que vayan a mejorar la vida de sus padres y en algunos casos, sobre todo en nuestras sociedades, por ejemplo aquí en Asturias, aquellos hijos que no han encontrado un empleo a los cuarenta años se ven abocados a una situación muy complicada y eso convierte el ahorro popular del que hablábamos en lo que podemos llamar una renta de angustia. Por eso aunque tu no vayas a pagar, porque afecta a un volumen mínimo, con patrimonios superiores a seiscientos mil euros de media, la sensación de orfandad, de desprotección que está creando el estado del medioestar transformado en estado del malestar, es lo que permite sumar a aquellos que realmente no estarían en esa dinámica si la perspectiva de sus hijos fuera otra si fuera otro el funcionamiento del sistema impositivo y de los servicios públicos y si fuera otra la situación de ética de la política. Yo creo que esos factores que van a incidir en futuras causas que se monten, probablemente representadas por partidos, no me extrañaría.

Esto también sería un modelo populista clásico, basta que alguien se ponga al frente y lo represente. Y luego no basta con responder que es muy minoritario. Hay que explicar el impuesto, hacer pedagogía y eliminar trabas. No puede ser que una persona tenga problemas porque no puede hacer efectivo el pago o aplazarlo el pago. Las administraciones tienen que ser sensibles.

Con este u otros movimientos ¿Empiezan a surgir movimientos sociales de reivindicación desde la derecha que pueden enlazar con movimientos de extrema derecha?

En España tenemos la ventaja de que hemos tenido un fascismo muy cercano, y los fascismos y movimientos de derechas tienen mala prensa, pero sí es posible que surja un fascismo de causas o populismos de causas. En Asturias hay un componente en la zona rural que hay que leer desde el fenómeno del despoblamiento y, quizá es ahondar demasiado, pero también un componente de influencia carlista. Porque el carlismo cuestionaba estos aspectos, los impuestos, porque defendían que era financiar a corruptos. Y cuando una corriente superficial, política, entronca con una corriente de fondo, histórica, familiar y demás pues tiene mas posibilidades. Aquí, probablemente, el componente rural es mayor que el componente urbano, porque está vinculado a la herencia de la tierra. Para desactivarlo, hubiese sido necesario, en mi opinión, más que atacar al mínimo exento, afectar a la propiedad del inmueble. Que los hijos puedan heredar la vivienda de sus padres y que eso no parezca una expropiación. Hay cosas en las que las administraciones deberían ser mas ágiles y sencillas, para saber diferenciar al que realmente quiere quedarse con la herencia para tener una situación de privilegio frente a los demás desde el punto de partida, de aquel que lo único que aspira es a sostenerse, a sobrevivir.

¿Ha estado el gobierno asturiano demasiado callado ante esas manifestaciones del Tea Party asturiano?

Sí. Incluso antes, el PSOE, ha tenido una actitud muy timorata, ha dejado que las cosas se vayan deteriorando. Parecía que esto iba a tener impacto, nosotros se lo transmitimos, como hicimos en su momento a Zapatero cuando suprimió el Impuesto de Patrimonio, que cometía un error. Y que lo importante era defenderlo y cambiar aquello que hubiera que cambiar. No han querido saber nada y ahí hay una debilidad ideológica muy importante con estos temas de carácter fiscal.

¿Qué diferencias observa sobre las propuestas en materia de política fiscal para Asturias entre IU, Podemos y el PSOE?

Se han visto desde el inicio de esta legislatura. El PSOE, es muy rehén de esa actitud pragmática que tiene con respecto a los impuestos, quiero decir que los defiende por los gastos, no tanto por los impuestos. Para financiar el funcionamiento del Principado, pero no tanto por un criterio político o filosófico, el cual incida en una visión de la sociedad, en la que tiene que haber igualdad de partida, en la que no puede haber diferencias sociales obscenas, como existen en nuestra sociedad y en la que tiene que haber una lucha denodada contra la pobreza. Esto es lo que nos distingue a nosotros.

Y luego, yo creo que Podemos desde el principio lo ha visto como un debate vidrioso, un debate complejo en el que más valía no enseñar mucho la cabeza, porque podías perder por un lado o por otro, con esta visión transversal, que a veces les da el ataque de transversalidad, y otras veces les da el ataque de clase y oscilan entre una cosa y otra. En el tema de fiscalidad, al menos en Asturias, han tenido una actitud muy ambigua. Solamente se han sumado cuando han visto que el PSOE se echaba en brazos del PP. Entonces han visto la oportunidad política de decir ¡Ay! ¡La gran coalición! Pero en realidad, en el debate previo, fueron los que propusieron el debate del mínimo exento a ciento ochenta mil euros, no propusieron nada del otro mundo. Aunque tenían propuestas mejores en otros impuestos, globalmente yo creo que el núcleo del problema era el único impuesto directo que le queda a la comunidad autónoma, que era Sucesiones. Y han mantenido una actitud transversal, ambigua. Si hubiesen estado en el gobierno, probablemente no muy diferente de la del PSOE.

Pero bueno, a veces la izquierda tradicional tiene sus ventajas, ¿no? Nosotros nos situamos en nuestro ideario clásico. Y no fue fácil, porque tú ibas a una reunión con militantes y aparecía el tema. Y yo les preguntaba ¿pero vosotros tenéis seiscientos mil euros? Pues benditos seáis. Entonces, pagad impuestos porque, vamos, los demás, lo que le dejaremos a nuestros hijos... Si no les dejamos deuda, vamos bien.

¿Sigue en pie el pacto con el PSOE de IU?

Fue un pacto de investidura puntual. Tenía como objetivo darle cierto compromiso político a una obligación ineludible, que era optar entre el PP y su candidata y el PSOE y su candidato. No era una, digamos, decisión fácil y se decidió dar cobertura a la investidura mediante un acuerdo programático. Pero ni es un acuerdo de legislatura, ni es un acuerdo de gobierno, y por tanto sólo obliga al partido socialista y a su candidato a cumplir con su investidura. Por lo demás, a IU no le obliga a nada, porque mantener la vocación de dialogo, negociar presupuestos y negociar leyes yo creo que es lo habitual y lo normal en política y eso no establece grandes diferencias. Si acaso, por lealtad al acuerdo, hay una especial sensibilidad para el dialogo por parte de las dos fuerzas y, en particular, por parte de quien ha recibido la presidencia del Principado, pero recientemente hemos demostrado que nos da igual. Quiero decirte que si hay que sacudirle a una consejera y decirle que incumple, pues se le sacude y ya está. Si no hay coincidencia pues no hay coincidencia. No hay ningún compromiso mas allá del compromiso de investidura, aunque sí que el gobierno tiene que cumplir sus acuerdos. No le vamos a dejar escapar fácilmente y de hecho le hemos reprochado el incumplimiento del compromiso, que ha quebrado bastante la relación por dar continuidad al PP en Madrid, porque eso significa limitar los compromisos como acabamos de ver con respecto a la variante y demás. Y por otra parte, le hemos echado en cara el acuerdo fiscal con el PP, que para nosotros debilita los ingresos de la comunidad autónoma a medio plazo.

Todo esto en el marco de la aprobación de unos presupuestos que IU ha rechazado en su totalidad...

Sí, y sobre todo nuestra enmienda, a diferencia de la de Podemos, no era una enmienda de gastos, que habíamos hablado de ellos como una enmienda del modelo de ingresos, del modelo fiscal. Y en lugar de acercarse a nosotros en el modelo de mejorar la progresividad , luchar contra el fraude e impuestos ambientales, lo que ha hecho es un giro hacia la derecha, hacia la desfiscalizacion del Impuesto de Sucesiones. Yo decía que si hemos entrado a la crisis con la desfiscalizacion del Impuesto de Patrimonio, ahora salimos de la crisis con un millon doscientos mil exentos en Sucesiones.

Sus relaciones con Podemos Asturies no son muy cordiales. Desde el principio se mostró muy crítico con el proyecto Podemos sin embargo después de Vistalegre II todo apunta a que la alianza electoral entre Podemos e IU camina hacia una coalición política ¿En qué posición queda IU de Asturies, Izquierda Abierta y usted, en concreto, ante esa situación?

Yo diferenciaría una cosa de la otra. Por una parte la dirección de IU está comprometida con ese proyecto y va a consolidarlo en las elecciones autonómicas y municipales. Y por otra parte, la posición que mantenemos desde Izquierda Abierta que es, sin negar la colaboración, la convergencia entre fuerzas políticas de cambio, creemos que ha sido un error la fusión unicamente electoral, que es lo que hemos vivido. Y que empecinarse en el error supondría, tras perder aproximadamente un millón de votos, dejar además en el camino a una parte del electorado que sería además muy importante para lograr una mayoría de izquierdas, porque si no, ¿dónde vamos a seguir explorando nuevos electorados? No creo que el PSOE lo logre con la perspectiva que se vislumbra en las primarias.

Yo creo que esto de polarizarse, el partido socialista hacia una posición tradicionalista, digamos, y Podemos hacia una posición más radical, implica dejar huérfano a un sector del electorado que no se identifica con ninguna de esas dos posturas y que me parece necesario para tener una mayoría en España. Además, ese electorado es el que está en organizaciones, que tiene opinión formada, y es complicado plantear su exclusión. En ese sentido, desde Izquierda Abierta no compartimos lo que podemos llamar la fusión fría y puramente política y electoral, porque eso tiene todo un proceso y ese proceso no está hecho todavía. Y eso tiene que ver no solo con el activismo social, las movilizaciones, sino con la cultura política. Y uno no puede fusionar porque le de la gana mundos o culturas políticas. No puede soldarlas porque lo decida sólo una dirección o unas circunstancias. Creo que es algo que tiene que ir madurando con el tiempo, y en primer lugar siendo compatible la cultura política plural en el conjunto de las fuerzas de izquierdas, que no parece que vaya muy bien. Siendo compatible la cultura plural en lo interno de las dos fuerzas políticas, que tampoco va muy bien. Si nos atenemos a la asamblea reciente y a los procesos de IU no parece que la cultura plural vaya adelante. Y luego las relaciones entre las dos… A eso todavía le queda un largo camino y no creo que las urgencias electorales puedan arreglarlo.

Sobre la propuesta de IU acerca de la educación pública ¿Es compatible la estabilidad de los trabajadores de los centros concertados con la sustitución progresiva por centros públicos? Ese planteamiento, ¿no puede conducir a la justificación del mantenimiento de espacios privatizados o financiados con fondos públicos?

En mi opinión es perfectamente compatible, lo que pasa es que hay que hacerlo bien. Yo creo que una cosa son las ideas y otra cosa es la gestión de las ideas. Yo creo que la idea es acertada en la medida en que en España tiene que haber un fuerte componente público muy mayoritario en educación, y que la educación concertada solo se entiende desde el punto de vista suplementario y además claramente subordinada a la pública. Esa es mi opinión en términos generales. Lo que pasa es que uno puede ayudar a eso o dificultarlo. Yo creo que hemos bastantes experiencias para saber, la última en el Ayuntamiento de Oviedo, que cuando se trata de cambiar la naturaleza de una empresa pública o la naturaleza de un servicio hay que hacerlo, por una parte gradualmente y por otro lado por la vía legal. No puede ser el ‘¡Ahí va que te preste!’. Y eso es lo que nosotros planteabamos. Y hay que decirlo, sobre todo cuando se plantea como una vendetta porque hay dirigentes de IU en un centro escolar. Nosotros no vamos a aceptar que nos humillen ni lo más mínimo.

Y en ese sentido nosotros creemos que es perfectamente compatible y habrá un momento en que se produzca la reducción y será necesario interrogarse por los derechos de los trabajadores, no los vamos a dejar en la calle. Esos trabajadores luego tendrán que tener mecanismos de reversión de alguna manera, de incorporación al sistema público. No se trata de quítate tú para ponerme yo, sino que se trata, lógicamente, de avanzar. De ampliar la cobertura de la educación publica respetando los derechos de los trabajadores de la pública y también de la concertada.

En relación con esto, parece que hay debate postergado sobre el tema de las remunicipalizaciones y que es un debate polémico incluso desde un punto de vista sindical. Sobre si se debe subrogar o hacer procesos públicos de selección en los casos de empresas municipalizadas.

Bueno, muchas veces lo resuelve la realidad. De una forma drástica o de una forma radical. Y eso es lo que tiene que tener claro la izquierda: en primer lugar tener claros los objetivos y luego qué correlación de fuerzas tiene, a ver qué posibilidades legales hay y demás. A mí hace treinta años me decías que no podía incompatibilizar a un compañero en la pública y en la privada y me ponía de los nervios. Pero es que ahora, con las sentencias que ha habido desde entonces, pues tendré que pensármelo bien. Y vincular eso a una determinada responsabilidad, para que esa responsabilidad lo obligue a ser incompatible, a tener una dedicación exclusiva. Esas cosas son las que nos enseña la realidad.

Entrevista publicada en  El Soma

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