Hasta siempre, compañero.

Fernando Macarro Castillo era Marcos Ana…

…Y Marcos Ana era sinónimo de luchador. A la lucha dedicó su vida, incluso desde dentro de los muros de la cárcel durante los 23 años que Franco le mantuvo preso por defender activamente la República y la libertad. También después dedicó su vida a la lucha desde el comunismo y desde la poesía. Ejemplo de hombre que suma, de la izquierda comprometida, que no se rinde. Ejemplo y referente presente para Izquierda Abierta.

 

Fue comisario político de la 44 Brigada Mixta. Cuando le devolvieron la libertad, volcó su trabajo en pro de los derechos humanos y fundó en París, junto a Pablo Picasso, el Centro de Información y Solidaridad (CISE).

En 2007 publicó un libro de memorias (Decidme como es un árbol). Pedro Almodóvar adquirió los derechos de su biografía. El Gobierno de España le concedió las medallas de oro al Mérito de Trabajo (2009) y al Mérito de Bellas Artes (2011).

El 13 de abril de 1977, Nestor Verdes le dedicaba una Tribuna en El País recuperando su figura, desconocida para mucha gente. Aquí reproducimos parte de aquel texto:

“Existen nombres en la poesía española actual ignorados por homenajes y antologías. Uno de ellos, un hombre cuya vida y poesía escriben un capítulo dramático en nuestra historia literaria, es un desconocido para el lector español; sus versos, podeross y vibrantes, han traspasado las fronteras, se han hecho universales porque universal es su tema: la libertad.

(…) ¿Qué puede cantar un hombre preso desde los dieciocho años?: «Veintidós años... ya olvido/la dimensión de las cosas, /su color, su aroma...» La poesía de Marcos Ana es la evocación de un mundo descrito a tientas entre sueños de libertad, es la palabra traspasada de agonía, evasión y denuncia: «No sabéis lo que es un hombre / sangrando y roto en un cepo, / si lo supieseis vendríais / ... / para salvar lo que es vuestro.» De esta forma sus poemas trascienden una situación personal para convertirse, como la libertad misma, en patrimonio de todos.

La vestidura formal de su poesía tiene ecos de aquellas lecturas devoradas con ansia en la celda: Hernández, Alberti, Salinas, Neruda... Escribe; tímidamente primero, alentado por compañeros que se sienten identificados con aquella voz brillante y sincera; escribe, y sus poemas rebasan los límites de la prisión, apuntados unas veces en cualquier trozo de papel, otras aprendidos precipitadamente por aquellos que alcanzaban la libertad, incompletos, alterados, pero libres del muro. En Madrid se dispersan en octavillas, alguien las recoge y atraviesan el Atlántico. En Méjico, Juan Rejano las edita con un expresivo título tomado de un poema: Te llamo desde un muro (México, 1959). Figura en diversas antologías, alcanza nuevas ediciones, como la titulada Raíces del Alba (Moscú, 1960), se le traduce a varios idiomas..., pero persiste la incógnita qué aquejaba a Juan Rejano: ¿quién es Marcos Ana? (…) Poeta traducido al francés, al inglés, al ruso, al sueco, al japonés, es más que un seudónimo, es un hombre poblado de existencia y es, también, un desconcido”.

Desde Izquierda Abierta queremos reivindicar el legado de Fernando Macarro, de Marcos Ana, quien siempre será símbolo de resistencia para la izquierda luchadora, incansable, defensora de la libertad fraternal y de la igualdad. Por eso siempre le tendremos presente. Gracias, Marcos Ana.

Acto de despedida a Marcos Ana el sábado 26 a las 17,00 horas en el auditorio Marcelino Camacho, sede CC.OO en C/ Lope de Vega, 38

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